El negocio inmobiliario del futuro ya está aquí, y no es lo que muchos pensaban

Ya lo habíamos dicho: el 2020 fue el año de los valientes. Y el 2021 será el año de los responsables.

Los efectos de la pandemia se sintieron desde el momento en el que escuchamos por primera vez la frase “quédate en casa.” Cambiaron nuestros hábitos, tanto de consumo como de trabajo, y comenzamos a valorar otras cosas que antes dábamos por sentado, como el simple hecho de salir a la calle sin cubrebocas o sanitizante.

Algunos de estos cambios son temporales, y esperamos volver a la “normalidad” una vez que la vacuna esté disponible al público en general.

Otros efectos, en cambio, llegaron para quedarse. Este fenómeno no hizo más que acelerar las tendencias que todos sabíamos que llegarían, pero nadie las esperaba tan pronto: los usos mixtos, los sistemas de transporte de última milla, la cercanía a nuestros espacios de trabajo y esparcimiento, la calidad en los espacios de vivienda, la densificación responsable.

Hoy, a pocas semanas de comenzar una nueva década, tenemos todas las herramientas para dejar de ser tan vulnerables a esta nueva manera de hacer negocios. Tenemos la información y la tecnología para diseñar proyectos y ciudades responsables, que respondan a las nuevas necesidades de nuestra comunidad.

En los proyectos de oficinas, es momento de pensar en cómo vamos a atraer nuevos inquilinos. Entregar en obra gris una gran cantidad de metros cuadrados ya no es atractivo para la gran mayoría. Necesitamos empezar a explorar otro tipo de espacios, como coworks y oficinas multiusos; y ofrecer más flexibilidad en los períodos de contratación.

Este año nos abrió los ojos a la realidad: ya nadie va a manejar una hora desde su casa hasta su trabajo. A partir de hoy tenemos que considerar desarrollar oficinas en zonas altamente residenciales, como Cumbres en Monterrey.

Incluso es un buen momento para conceptualizar modelos de edificios multitenant para las grandes empresas que ahora quieren espacios cerca de donde vive su gente.

Las oficinas no están muertas, y lo mismo sucede con el retail.

Muchos pensaban que el retail se iba a morir con la pandemia. A pesar de estas predicciones, casi milagrosamente hemos visto negocios que han multiplicado sus ventas durante este período. Pero no es coincidencia; estos negocios fueron aquellos que entendieron desde muy temprano el modelo híbrido de comercialización: una tienda en línea, en la cual los clientes investigan y comparan precios y otras características, y un espacio físico al cual van exclusivamente a comparar lo que vieron en línea.

Este sistema híbrido es el que ha ayudado a Samsung a vender tres veces más que Best Buy en sus showrooms, y a Ben & Frank el facturar más de tres millones de pesos mensuales en un kiosko de 16 metros cuadrados.

El reto para los desarrolladores de retail es encontrar la manera de hacer que la gente vaya a estos espacios de forma responsable, y no únicamente para comprar.

En el caso de la vivienda, la lección aprendida es que nadie puede plusvalizar un desarrollo sin fundamentos, y no porque la construcción sea más costosa quiere decir que se va a poder vender más caro.

Quien siguió esta regla — quien mantuvo el control de sus costos y alineó su producto a la capacidad de pago de su mercado meta — es quien sigue vendiendo en plena pandemia.

Incluso hemos colaborado en proyectos en los que esta alineación les ayudó a duplicar, o incluso triplicar su absorción en los últimos meses. Proyectos que pasaron de vender dos unidades al mes a cerrar hasta ocho ventas mensuales.

Tenemos que ser conscientes de que, aun cuando la gente tiene capacidad de pago, todos nos hemos vuelto más cautelosos al momento de comprar. Ya no nos sobre-endeudamos, ya no adquirimos un inmueble más caro solo porque tiene una alberca más.

No es momento de agregar más amenidades al edificio para poder vender más caro. Es momento de desarrollar proyectos utilitarios, alineados a lo que nuestro mercado puede pagar y a sus necesidades específicas de espacios.

Por su naturaleza, diciembre es un mes que invita a la introspección y a la planeación. Te invito a que, en lugar de lamentarnos por lo que pasó o no pasó en el 2020, tomemos esta oportunidad para pensar en dónde queremos estar el siguiente año; pensar en la huella que queremos dejar en nuestra ciudad.

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